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Cómo diseñar una buena estrategia SEO

Hoy en día, un buen profesional del marketing sabe dos cosas. Primero, que el éxito de una empresa, ya sea física o virtual, reside en la proyección online. Internet y, más específicamente, la dinamicidad de la web 2.0 y las redes sociales, han llevado a un nuevo nivel la viralización de productos y servicios. El boca a boca es constante y el flujo de información intercambiada por los usuarios nunca se detiene. Por lo tanto, una empresa o negocio, por muy pequeños que sean, pueden consolidarse con suma facilidad gracias a una estrategia de marketing digital bien diseñada, bien planteada y bien enfocada. Por supuesto, es esencial, para lograrlo, que el profesional en cuestión conozca a fondo al público objetivo al que va dirigida la campaña.

Segundo, aunque podríamos considerar este conocimiento una subcategoría del anterior, los expertos en marketing y, más específicamente, en marketing online, saben que una buena estrategia de marketing digital es una estrategia que dé prioridad al posicionamiento SEO. Las siglas corresponden a las palabras Search Engine Optimization y son, literalmente, lo que significan: optimización de los motores de búsqueda. Una buena optimización se traduce en elevar al máximo la potencia de la eficacia de algo; en este caso, de los distintos buscadores de internet, sobre todo de Google.

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Dicho de otro modo, lo que se intenta con el posicionamiento online de webs, productos y servicios de índole diversa, es conseguir que aparezcan lo más arriba posible en los resultados cuando un usuario busca algo relacionado. Aunque hay maneras más directas e inmediatas de generar tráfico a la página web y visitantes que podrían convertirse en clientes, como el SEM o en uso de enlaces patrocinados, no cabe duda, que en el SEO está la clave del éxito. Sin desmerecer el posicionamiento SEM, que también es una estrategia de éxito fundamental para el crecimiento de un site, la diferencia fundamental reside en que el SEO no es publicidad directa. La finalidad es generar contenido didáctico, útil y de valor para el usuario. Así, él mismo generará linkbaiting o enlaces naturales, al compartir dicho contenido con otros clientes potenciales.

En otras palabras, el contenido es el núcleo fundamental de una buena campaña de SEO. Es cierto, sin contenido interesante también podemos posicionar la web lo más arriba posible. Sin embargo, conseguir visitas no necesariamente significa lograr conversiones; y los clientes que lleguen a la web, si no obtienen lo que necesitan para solucionar su problema, se irán. Para reducir la tasa de rebote todo lo posible y fidelizar clientes, tenemos que otorgarle una importancia capital al contenido, si bien, las palabras clave son cruciales.

¿Qué son las palabras clave? Son los términos que un usuario utiliza para encontrar la información que necesita en un buscador. Por supuesto, para que el SEO sea eficaz, tenemos que saber hacer una lista de palabras clave y filtrar las más eficientes, entendiendo como tal las keywords long tail, o palabras clave de poca competencia. Por ejemplo, si utilizamos solo la palabra clave «sillas» para posicionar una página web de muebles y decoración, la web será muy difícil de encontrar, pues la palabra clave es demasiado genérica y no acotará información alguna. En cambio, si utilizamos como keyword principal «sillas de madera para jardín», encontraremos resultados de búsqueda mucho más concretos. El sintagma del segundo ejemplo es una palabra clave long tail.

También hemos mencionado los metadatos. El contenido es fundamental, sí, pero también tenemos que conseguir que el usuario que encuentre la página web a través de una búsqueda sienta curiosidad y tenga motivación para indagar en el sitio web. Eso se consigue con los metadatos, la primera cara del website que ve un usuario. Definimos los metadatos como aquella información que no pertenece al contenido de la web, sino que aparece en la página de resultados de búsqueda. Así, no es lo mismo el título de la web –el que vemos en el index al entrar– que el metatítulo –el título que muestra Google–. De igual modo, es diferente la descripción –la información del index que resume el sitio web– de la metadescripción –la descripción breve, usualmente en un par de líneas, que muestran los motores de búsqueda–. La estrategia SEO tiene que considerar las dos cosas para generar beneficios, contenido y metadatos.

Por supuesto, también es fundamental que demos a la coherencia el peso que se merece. No tiene sentido que la información contenida en los metadatos sea diferente de la que contiene el sitio web. Si el usuario entra en una página motivado por la metadescripción pero se encuentra con otra cosa, la web perderá credibilidad y el usuario, todo su interés. En resumen, el SEO bien realizado y con los objetivos claros, desde el principio, es la mejor estrategia de marketing digital posible.


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